"A mis hijos Omar, Diego y Mariana, a Omar Xabier, el nieto que no le dejaron conocer al abuelo Omar, y a todos los niños del mundo que por razones políticas, religiosas o raciales sufren el maltrato, la orfandad y la exclusión."

Malou Cerutti
México, 28 de abril de 1997

El abuelo Omar era un hombre bueno. Siempre estaba cuidando la tierra. Se levantaba muy temprano todos los días
a sembrar nuevas plantitas...

Se ponía muy serio cuando observaba
la naturaleza.



El abuelo Omar pensaba que Dios hizo el mundo muy hermoso. Las aguas
puras de los ríos y los mares, las frutas, las flores... sobre todo le gustaban mucho las rosas y los tulipanes... y los árboles, ¡cómo quería el abuelo Omar
a los árboles!

Le preocupaba mucho que la gente cuidara los bosques... para que el aire estuviera bueno para respirar... Y...
¡los álamos!, siempre decía que
parecían señalar el cielo... tan altos...
y tan dignos.

Cuando el abuelo Omar era joven tenía el pelo negro y los ojos color miel... y unas manos muy fuertes para trabajar la tierra y cuidar de su familia.



El abuelo Omar vivía en una casita llena de luz cerca de la Cordillera de los Andes. Tenía tres hijitos y una esposa que lo quería mucho... el mayor de sus niños se llamaba Omar, como él, y le gustaba mucho cuidar las plantitas como a su papá... el segundo se llamaba
Diego y era ¡muy inteligente!, siempre estaba buscando colores para pintar lo que soñaba... y la más pequeña se llamaba Mariana, y el abuelo Omar la llevaba siempre con él... y le decía: "Mariana, un día tienes que escribir todo lo que yo te he enseñado... para que mucha gente sepa cómo queríamos esta tierra... y cuánto amor se necesita para cuidarla".

El abuelo Omar decía que había que querer mucho a los animales... y aprender de la naturaleza... El abuelo Omar observaba mucho a las hormigas y veía que las cargas grandes se hacían más livianas cuando la tarea se realizaba en equipo.

Si estamos juntos, las cargas son menos pesadas.

Y a los niños el abuelo Omar los quería mucho, mucho y decía que había que respetarles y darles mucho amor... y
que todos los niños del mundo tienen derecho a tener un papá y una mamá...
y una casita con flores y plantas...
¡y libros para soñar!

Dios nos hizo a todos iguales... tenemos corazón, cara, piernas... y todos nos reímos y lloramos por las mismas cosas... Por eso el abuelo Omar decía que tenemos que darnos la mano con

todos los niños del mundo... amarillos, blancos y negros.

El abuelo Omar se enojaba muchísimo cuando veía maltratar las plantas y también cuando la gente ensuciaba el agua de los ríos... el abuelo Omar cuidaba la tierra porque la amaba.

Y más enojado se ponía el abuelo Omar cuando veía pelearse a los niños... y a los mayores... No le gustaban los hombres que usaban armas para matar y robar.

La gente, decía, debemos estar en PAZ... todos tenemos derecho, decía, a tener un pedacito de tierra... y una familia para no sentirnos solos nunca.

Pero una noche, muy oscura, sin luna, entraron a su casa unos hombres con botas enormes y con armas... rompieron las ventanas...pisaron las flores... y se llevaron al abuelo Omar muy lejos...
muy lejos...



Y todo fue muy triste entonces...

La esposa del abuelo Omar y sus tres hijitos tuvieron que salir a buscarle... Y recorrieron tantos países preguntando... ¿dónde está el abuelo Omar?, ¿Por qué se lo llevaron?... Y nadie les contestaba... NADIE...

Y lloraron mucho... mucho. porque sin
el abuelo Omar la vida no era lo mismo... ¡hasta las plantas, las flores y los álamos lloraban!

Y así, la familia del abuelo Omar siguió buscándole por todas partes...
"¿Dónde estás, abuelo Omar, dónde estás?", se preguntaban cada día... y no
lo encontraron... ni en África... ni en España... ni en México... ni en Italia... ni en Londres... ni en París... ni en Estados Unidos... ni en Argentina...

¿Y saben dónde está el abuelo Omar?, está escondido en cada plantita, en cada flor, en cada álamo... y en el corazón de Omar, Diego y Mariana...

Y también en el de Omar Xabier, que no pudo conocerle...



Y sobre todo, está escondido en todas las tareas que hacemos para hacer un mundo mejor.

Fin